Cotizar un trabajo —el cambio de un cable de acero, una polea, una reparación puntual— pasa casi siempre en dos tiempos: se mira el problema en la sala de máquinas y se hace la cuenta después, en la oficina, tratando de recordar qué materiales hacían falta y cuánto costaba cada uno. En ese salto de tiempo se pierden datos, se olvida el flete, y el margen se aplica distinto según quién termine haciendo la cuenta. Esta guía muestra cómo armar el presupuesto completo en el momento, por voz.
El circuito, paso a paso
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Describí el trabajo como lo estás viendo
Los materiales que vas a usar, con su costo y la cantidad: un cable de acero, una polea, prensacables. No hace falta anotarlo en ningún lado ni recordarlo para después: se lo decís a Dana ahí mismo, por voz o por chat.
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Sumá lo que no es material
Si hay flete, viáticos del técnico o algún gasto extra, se lo mencionás también. No es un dato menor: es justamente lo que más se olvida cuando la cuenta se hace de memoria y se termina cobrando de menos.
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Decí el margen que querés aplicar
Dana no decide cuánto ganás vos: te lo pregunta si no se lo dijiste. El margen se aplica siempre sobre el costo total —materiales más flete, viáticos y extras—, nunca sobre un número a mitad de camino.
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Recibís el desglose completo, no un número suelto
Costo de materiales, costos adicionales, margen, precio neto, IVA y precio final, cada uno por separado. Es un cálculo exacto, no una aproximación: si más adelante el cliente pregunta cómo se llegó a ese número, está todo desglosado para mostrarlo.
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Queda como presupuesto listo para enviar
Dana genera el documento y lo deja armado en Documentos. Volvés a la oficina —o ni siquiera hace falta— y ya está listo para revisar y mandarle al cliente, sin transcribir nada de un papel o de la memoria.
Cuatro errores del cálculo hecho a mano
Aplicar el margen sobre el precio equivocado
El margen se calcula sobre el costo total del trabajo, no sobre un precio que ya tiene el IVA cargado ni sobre un número redondeado a ojo. Hacerlo en el orden incorrecto cambia el resultado sin que se note a simple vista, y ese error se repite en cada cotización que sigue el mismo hábito.
Olvidar el flete o los viáticos
Son costos reales del trabajo, pero como no son "material" quedan afuera de la cuenta mental con más frecuencia de la que parece. Cada vez que se olvidan, ese monto sale directamente del margen sin que nadie lo decida.
No dejar registro de cómo se llegó al número
Una cotización hecha de memoria o en una calculadora no deja rastro de qué se cobró y por qué. Si el cliente cuestiona el precio meses después, no hay con qué defenderlo salvo la palabra de quien cotizó.
Cotizar distinto según quién de la empresa lo hace
Si cada técnico o encargado calcula el margen a su manera, la misma reparación termina teniendo precios distintos según quién la cotizó. Sin un criterio único, la rentabilidad del trabajo depende de quién atendió ese día.
Por qué esto no es una IA "estimando"
Hay una diferencia importante entre pedirle a una inteligencia artificial que redacte un número y pedirle que use una calculadora exacta por dentro. En Elevar App, cuando Dana detecta que hay que cotizar un trabajo, no inventa el resultado: ejecuta una operación aritmética fija —costo de materiales más adicionales, margen sobre ese total, IVA sobre el neto— con el mismo criterio siempre, sin importar quién la esté usando ese día.
Eso resuelve el problema de fondo: que la rentabilidad de un trabajo no dependa de qué encargado lo cotizó ni de si se acordó de sumar el flete. El criterio queda fijo en el sistema, y el presupuesto sale listo en el módulo de documentos para revisar y enviar.
¿Cuántas cotizaciones se te enfriaron por no mandarlas en el momento?
Un presupuesto que se manda desde la sala de máquinas se aprueba distinto a uno que llega tres días después.
Probar gratis 15 díasPreguntas frecuentes
¿Cómo cotiza Dana un trabajo?
Se le describe el trabajo por voz o por chat —los materiales con su costo y cantidad, más flete, viáticos o extras si corresponde— y el margen de ganancia que se quiere aplicar. Dana calcula el costo total, aplica el margen sobre ese costo, suma el IVA sobre el precio neto y devuelve el desglose completo: cada componente por separado, no sólo el número final.
¿El cálculo de Dana es exacto o una estimación de la inteligencia artificial?
Es un cálculo exacto y determinista, no una estimación generada por el modelo de lenguaje. Dana identifica que hay que cotizar un trabajo y ejecuta una operación aritmética fija —la misma cuenta, siempre— en lugar de redactar el número por su cuenta. Es la diferencia entre pedirle a una IA que "calcule más o menos" y que use una calculadora exacta por dentro.
¿Se puede cotizar un trabajo por WhatsApp o Telegram sin estar frente a la computadora?
Sí. Dana opera igual desde Telegram y WhatsApp que desde el chat web, así que un presupuesto se puede armar completo parado en la sala de máquinas del edificio, en el momento en que se está viendo el trabajo, sin volver a la oficina a hacer la cuenta.
¿El margen de ganancia lo define Dana?
No. El margen lo decide siempre la empresa; si no se lo indican, Dana lo pregunta antes de calcular. Lo que hace Dana es aplicarlo de forma consistente sobre el costo total en cada cotización, en lugar de que varíe según quién esté calculando ese día.
¿Qué diferencia hay entre un presupuesto y un remito?
El presupuesto propone el costo de un trabajo antes de hacerlo, para que el cliente lo apruebe. El remito, en cambio, documenta un trabajo ya realizado y sirve como constancia de conformidad. Son dos momentos distintos del mismo trabajo: uno antes, otro después.
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